En este pequeño espacio me voy a dedicar no a matar esperanzas, sino a fortalecerlas, puede que el titulo despiste pero mi objetivo es demostrar que: ¡Si existe y es facil de encontrar!
sábado, 11 de septiembre de 2010
Hay que saber dejar ir...
Los días anochecen en un pestañeo y las noches se vuelven demasiado largas, mi cabeza se inunda de pensamientos efímeros, tanto que me cuesta capturar alguna idea apenas coherente, los sentimientos llenan mi corazón de una manera abrumadora, lo cual me hace reflexionar sobre todos y cada uno de mis sentires, la felicidad a abarcado de una manera sobrecogedora mi vida, dejando apenas espacio para otras sensaciones que tanto formaron parte de mi durante un largo tiempo, pero hay algo que ensombrece mi mirada al pensar, y es el recordar como se siente la tristeza y la depresión, curioso sentimiento la tristeza, hace que caigamos en un vacio de amor, pero al mirarla con detenimiento, la tristeza no es mas que la ausencia de felicidad, la ausencia de amor y cariño en nuestras vidas, vivimos de una manera en la cual criticamos y desdeñamos todo aquello que llega a nuestras vidas, y muchas veces es por temor a sentir de nuevo una ilusión, un cariño, un amor. Es curioso como a pesar de que a veces tenemos mas de lo que podemos pedir en el amor, a veces, en nuestros corazones se ve opacada por momentos esa alegría por otras situaciones ajenas a ella, es penoso ver como a veces hay quienes se dejan influenciar y dejan que sus alegrías se opacadas por eso, tal ves no completamente pero afecta de manera tenue, para estas situaciones he aprendido algo muy útil, y se llama “dejar ir” y no me refiero a dejar ir la felicidad, sino los rencores, tristezas, llantos y tantas cosas mas que nos afectan para ser felices, hay que dejar que esa felicidad que ha llegado a nosotros llene plenamente nuestro sentir y nuestro pensar, debemos darle la oportunidad de borrar y hacer desaparecer todo lo malo, sea cual sea nuestra felicidad, hay que darle la oportunidad a nuestro corazón de sanar de todas las palabras hirientes que salen de las bocas de las personas que nos quieren dañar o a veces de las personas que son muy cercanas a nosotros y sin querer nos hacen sentir devaluados, hay que saber perdonar y dejar ir…
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